Alfred: de facturas en el correo a datos listos para el ERP

La historia de cómo convertimos la tarea que nadie quería hacer —copiar facturas del correo al sistema— en algo que simplemente ocurre.

· Equipo Nesolva

Lunes, 8:30 de la mañana. En cuentas por pagar, la bandeja de entrada muestra 63 correos sin leer. Casi todos traen lo mismo: un PDF adjunto con una factura.

El ritual es conocido. Abrir el correo. Descargar el archivo. Buscar el nombre del proveedor, el número, la fecha, la moneda, el total, los impuestos. Copiarlos al sistema, uno por uno. Siguiente correo. Sesenta y dos veces más.

Nadie eligió este trabajo por la emoción de copiar números. Y sin embargo, en muchas empresas, alguien pasa horas de cada semana haciéndolo.

El problema no es leer una factura

Leer una factura es fácil. Lo difícil es que no hay dos iguales.

Un proveedor escribe “Total”. Otro, “Importe a pagar”. El de afuera, “Amount due”. Una fecha llega como 12/09/2026, otra como Sept 12, 2026 y otra como 12-sep-26. La moneda puede ser $, USD o U$S, y el separador de miles cambia de país en país. Algunas facturas vienen impecables; otras son la foto de un papel escaneado un poco torcido.

Para una persona, todo eso se resuelve con criterio. Para un sistema, es exactamente donde fallan las soluciones genéricas.

Lo que construimos

Alfred nació para que ese lunes a las 8:30 no exista. Funciona en cuatro momentos:

  1. Recibe. Cada factura que llega a la casilla que elijas entra a Alfred sola, apenas llega. Nadie tiene que abrir el correo.
  2. Extrae. Encuentra los datos que importan, sin importar cómo los escribió cada proveedor.
  3. Valida y elige. Mira cada dato con más detalle, en etapas cada vez más finas, descarta lo que no cierra y se queda con el valor correcto. Si quieres saber cómo pensamos esa parte, lo contamos en Primero reglas, después modelos.
  4. Entrega. Todo sale en un único formato, limpio y ordenado, listo para tu ERP.

La factura del proveedor de afuera, la del escaneo torcido y la que escribe “Importe a pagar” terminan exactamente iguales del otro lado: mismo orden, mismas fechas, mismos números.

Lo que cambia

El cambio más visible es el tiempo: la carga manual desaparece de la agenda. Pero lo que más valoran los equipos es otra cosa.

  • Los datos llegan cuando llega la factura. No al final de la semana, cuando alguien tuvo un rato.
  • Todo habla el mismo idioma. Un solo formato para cientos de proveedores distintos.
  • Cada dato tiene historia. Si alguien pregunta de dónde salió un número, la respuesta está a un clic.
  • El equipo vuelve a hacer lo que importa. Analizar, negociar, cerrar el mes antes. No copiar.

Lo que aprendimos construyéndolo

La tentación, cuando se habla de inteligencia artificial, es pensar que un modelo lo resuelve todo. En Alfred aprendimos que el mejor resultado sale de combinar: cada herramienta hace lo que mejor sabe hacer, y ninguna trabaja sola.

Por eso Alfred no es “una IA que lee facturas”. Es un sistema que llega al dato correcto, y lo hace igual de bien el lunes a las 8:30 que el viernes a las 18:00.

¿Tu equipo tiene su propio lunes a las 8:30? Probemos Alfred con tus facturas.

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